MANIFESTACIONES CULTURALES DE VENEZUELA
Los seres humanos necesitan arraigarse en un espacio geográfico, edificar un hábitat y “objetivar” sus emociones, experiencias y pensamientos para compartirlos con los demás. Esta comunicación se hace casi ininteligible si no se materializa en los mitos, las artesanías, la danza, las artes plásticas, la literatura, la música, el cine, los monumentos, esto es lo que llamamos cultura.
LA PARRANDA DE SAN PEDRO (Guatire-Edo. Miranda)
Cuenta la historia que en el Cantón de Guarenas se encontraba la Hacienda “San Pedro”, donde esclavos y esclavas daban lo mejor de sí para ver prosperar y crecer la caña de azúcar. Estos trabajadores de la tierra impulsaron el culto al santo, que trascendería generaciones y se convertiría en toda una tradición impregnada de milagros por doquier.
Según la tradición oral, los esclavos, se pintaban el rostro con betún para no ser reconocidos y se vestían con ropa que los amos les regalaban. De esta forma, año tras año cada 29 de Junio podían celebrar su creencia y festejar en honor al santo. Aunado a esto, también se dice que el principal hecho que arraigó con más fuerza está vieja costumbre de celebración entre los negros, fue el milagro que el santo le realizó a la hija de María Ignacia, negra esclava que pidió su salvación a cambio de cantar y bailar como pago de promesa.
Al morir María Ignacia, su marido junto con el resto de los parranderos continuó lo que había comenzado su esposa y se disfrazó de mujer para seguir con la alabanza. Es por esta razón que dentro de los parranderos un hombre se viste de fémina y carga en sus brazos a una pequeña negra, para simbolizar a la afortunada niña que vivió gracias a “San Pedro”.
Con el transcurso de los años esta tradición autóctona y religiosa se ha mantenido gracias a la voluntad de los cultores, representados en Guarenas por Norberto Blanco y Antonio Núñez, quienes por más de un siglo cantaron y bailaron en las casas y las calles del pueblo, improvisando sus versos y dándole gracias al Santo Patrón.
Antonio Núñez, antes de morir entregó la parranda a su hijo, Pablo Núñez, quien actualmente promete continuar hasta que Dios se lo permita. Es por ello que junto a su esposa, hijos, nietos y todos los que integran esta manifestación religioso-cultural invitan al pueblo de Venezuela a unirse a esta maravillosa fiesta, que no dejará de sorprenderlos.
Según las tradiciones orales la Parranda nació en la época colonial. Otros creen que nació a mediados del siglo XIX cuando la lucha política entre Conservadores (que se identificaban con el color rojo) y los Liberales (que se identificaban con el color amarillo). Si es cierta esta última tesis, la Parranda debe haber surgido como una manera de ridiculizar a los dos bandos contendientes.
Según la leyenda, hubo una esclava llamada María Ignacia que tenía una hija, Rosa Ignacia. Ésta enfermó de gravedad y su madre le pidió a San Pedro que la curara. Que si lo hacía ella le prometía bailar y cantar todos los años en su fecha (29 de junio). La niña se curó y María Ignacia, acompañada por sus otros dos hijos, esposo y amigos comenzaron la tradición. Pocos años después, al morir María Ignacia, su marido le prometió continuar pagando la promesa. Para eso se vestiría como ella. Así ha llegado la festividad hasta la actualidad. de acuerdo con matrioles tiene que buscar bastantes camucas para poder hacer bien la parrandas.
Fuente: Sr. Pablo Nuñez y El Cronista de Guarenas
TAMUNANGUE-SAN ANTONIO
Cada año, tras la bendición del pan de San Antonio de Padua, el pueblo de El Tocuyo, en el estado Lara, se viste de fiesta para celebrar el Tamunangue, también conocido como el baile de los negros de San Antonio.
Este ritual que combina la música con el baile y el fervor religioso, se realiza también para pagar promesas relacionadas con la salud, bonanza económica y la recuperación de objetos perdidos. Por esta razón, se inicia con una misa al santo.
El Tamunangue consta de siete danzas que se realizan a lo largo de toda la procesión. Cada una va precedida de una Salve y la pieza musical "La batalla" (ejecutada por dos hombres que la simulan). Las demás se denominan así: La Bella, el Galerón, el Chichivamos, el Poco a poco, la Perrendenga, el Galerón y el Seis figuriao.
Todas estos sones van acompañados de instrumentos de percusión, como maracas y tambor, y de cuerdas como el cuatro y el quinto. La cantidad de instrumentos depende de la agrupación. La voces que les acompañan, ellas cantan estribillos cortos o largos entre los que se dan gritos o falsetes.
Los asistentes al Tamunangue normalmente visten, en el caso de las mujeres con faldas floreadas y blusas blancas, y en el de los hombres, con pantalones, camisa, alpargatas y sombrero.
El baile de esta expresión cultural fusiona la cadencia latina con la africana en metáforas y la elegancia de los bailes europeos de salón, que van hilando los sones. No hay una coreografía establecida para las parejas y los movimientos más comunes son giros y vueltas acompañados con galanteos y persecuciones entre uno y otro.
El Tamunangue es considerado como una de las expresiones más importantes del quehacer cultural del país, dada su riqueza a la hora de la ejecución y esa mezcla de lo profano con lo religioso que es producto de nuestra herencia blanca, india y negra.
Los Sones del Tamunangue
La Batalla: Marca el inicio del ritual. Comienza con una introducción instrumental y luego es interpretada por un dúo masculino. Paralelamente, dos hombres simulan luchas de esgrima con varas.
La Bella: Caracterizada por un ritmo alegre y acompañada de gritos, consiste en una copla cantada mientras una mujer es perseguida al tiempo que se le entrega una vara de vez en vez.
El Chichivamos: También llamado Yiyivamos, es un son responsorial en ritmo de tambor. En este baile, se saluda al santo y luego se inicia el baile en parejas sueltas y por turnos.
La Juruminga: Consiste en un verso cantado por una solista y contestado por un coro que anima a los que bailan. En este son, el hombre realiza movimientos de galanteo mientras que su compañera toma la falda con la mano izquierda y con la otra, sostiene una vara. Cuando la pareja se cansa, entregan la vara a otra y así sucesivamente.
El Poco a Poco: Recibe su nombre de su primer movimiento, una pantomima de montaje de un caballito. Se compone de dos partes. En la primera, una solista canta y el coro responde y en la segunda, hay un allegro a dos voces en cuatro frases repetidas. La danza es una pantomima bailada en giros enteros donde el hombre persigue a la mujer. Luego, éste sufre de calambres y debe ser auxiliado por ella, quien lo monta en el caballo para llevarlo a sitio seguro. Aquí tienen lugar improvisaciones humorísticas.
La Perrendenga: Ritmo alegre pero no más que el Poco a Poco. En esta danza de carácter responsorial, también se usan varas pero para sugerir galanteo en vez de lucha.
El Galerón: Son en honor a San Pascual, supuesto amigo de San Antonio. Se basa en una poesía que dicta las voces de mando para el baile, que puede realizarse bien sea en parejas o alternadas o simultáneamente a manera de competencia.
El Seis figuriao: También llamado Seis por Ocho, Seis Florido o Seis Corrido. Es el baile que cierra el Tamunangue y recibe su nombre porque lo ejecutan seis bailarines. Tiene un corte criollo en su estructura musical. Dos parejas sueltas o enlazadas forman una especie de esquina alrededor de otra que baila haciendo figuras típicas de la danza local y pasos de baile de salón.